La falta de un límite de tiempo para la detención deja a las personas migrantes en una situación de incertidumbre y peligro
UK

En el Reino Unido, la detención migratoria sigue siendo un claro ejemplo de cómo las políticas migratorias pueden atentar contra la dignidad, los derechos y el bienestar de las personas. A diferencia de la mayoría de los países europeos, el Reino Unido no impone un límite de tiempo máximo para la detención de migrantes. Esta práctica significa que las personas, muchas de las cuales han huido de la violencia, la persecución o la inestabilidad económica, pueden permanecer detenidas durante meses o incluso años, sin saber cuándo o si serán liberadas.
Una investigación reciente de Maldita.es analiza el coste humano de esta política. En el informe, la directora ejecutiva de IDC, Carolina Gottardo, destaca el profundo impacto que la detención indefinida puede tener en la salud mental de las personas. «La incertidumbre es una de las peores cosas. Provoca angustia mental y traumas», afirma. La detención, especialmente sin un final claro, exacerba las vulnerabilidades existentes y despoja a las personas del sentido de control sobre sus vidas.
Las investigaciones demuestran sistemáticamente que la detención migratoria afecta al bienestar físico, psicológico y social de las personas. El informe global de IDC sobre esta cuestión revela que síntomas como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático y las autolesiones son muy frecuentes en los centros de detención. Estos efectos no solo son devastadores durante la detención, sino que a menudo persisten mucho tiempo después de la puesta en libertad. Para las familias, el daño es intergeneracional: niñas y niños separados de sus padres, o aquellos que presencian la detención de sus seres queridos, quedan con un trauma duradero.
La historia de Mama Stella, contada en un informe especial de IDC, ilustra esta realidad con dolorosa claridad. Mama Stella, madre, abuela y líder comunitaria, fue detenida en el Reino Unido durante meses. Su salud se deterioró y se enfrentó al aislamiento y la desesperación. «Me sentía invisible», relata. Su historia es un poderoso recordatorio de que detrás de las políticas y las estadísticas hay personas reales, con vidas en suspenso y derechos denegados.
La falta de un límite legal para la detención en el Reino Unido no solo viola los principios de equidad y proporcionalidad, sino que también contradice las normas de derechos humanos. A medida que crece el impulso mundial a favor de alternativas a la detención que respeten los derechos de las personas y conduzcan a mejores resultados, la continua dependencia del Reino Unido de esta práctica perjudicial está cada vez más desfasada.
IDC aboga por la promoción de alternativas a la detención basadas en los derechos y centradas en la comunidad, que protejan los derechos y el bienestar de las personas, conduzcan a la resolución de los casos y supongan una fracción del coste de la detención migratoria. Es necesario promover alternativas para reducir y, en última instancia, poner fin a la detención de personas en movilidad. Debemos pasar de un sistema de gestión de la migración que favorece la vigilancia y el control a una gestión de la migración basada en los derechos, la protección y las vías de acceso.
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Te animamos a leer la impactante serie de Maldita.es sobre la detención migratoria en el Reino Unido para comprender la magnitud del problema y las historias humanas que hay detrás.
Lee la investigación completa: Maldita.es sobre la detención en el Reino Unido
Más información sobre la historia de Mama Stella: Informe resumido de IDC

